Después de una noche regada por las patéticas galas de nuestro incombustible Rafael (¿que dios le cuide por muchos años?)... y su hijo, necesitaba una desintoxicación inmediata.
Fui en compañía de Román, su padre y Emilio.
La experiencia fue de lo más agradable, ya que el dia acompañaba y la sensación de romper un poco con las normas navideñas dando pedales en la mañana de Navidad me ponía las pilas.
Llegamos arriba con un cielo totalmente despejado y con unas sensaciones muy guapas. Tras oir a los más viejos del lugar hablar sobre las anteriores ediciones de este clásico, nos lanzamos hacia la civilización como posesos.
No fue una de esas grandes aventuras que impresionan, pero las sensaciones y la compañía, hicieron que la mañana de la Navidad del 2007 fuese diferente y entrañable.
Desde aquí os deseo a todos que seais muy felices, yo por mi parte intentaré poner mi granito de arena para que los que me rodean lo sean. Intentaré hablar más con la gente, enfadarme lo menos posible... y por cosas que de verdad merezca la pena arrugar el morro, oiré más música, escucharé más de lo que hablo, intentaré mirar más allá, escribiré más, voy a intentar querer más a los que ya quiero, y aumentar mi cartera de clientes, seguiré cantando en el coche pero intentaré subir el volumen, estaré más pendiente de lo que más dependo, la chica con la que comparto a diario mi vida, voy a apreciar mucho más el ronroneo de mis gatos... y por supuesto, seguiremos corriendo por el monte en compañía de todos aquellos pirados que estéis dispuestos a hacerlo conmigo.
Sed muy felices y compartidlo con los demás.