domingo, 11 de enero de 2009

Testing...

Pasado ya un mes desde que me informaron de que por fin estaba curado, he realizado varios entrenos en plan bote, que me han demostrado que mi cabeza está para el UTA pero mis pulmones, mi sistema cardiovascular y sobre todo mi fuerza y resistencia, están, como mucho, para enrolarme en los últimos cajones de la Sansil.
El primer test que me dejó por los suelos fue, no os lo perdais corredores de fondo, subir en bici desde Guadarrama pueblo hasta el puerto de los Leones, casi na... pues aquí el que escribe llego el último del grupeto y casi sin poder hablar, no tomé pulsaciones por si estas me dejaban en un caos emocional insuperable. Me quedo con el caldito que me "pimplé" para poder articular un "...estoy bien, no me traigais oxígeno...".

El segundo test fue en la playa corriendo 50 minutitos con Mari Jose, me encontré regular, pero ojo porque iríamos a 7 el mil aprox. En finsss...
Pero la prueba definitiva de mi precario estado de forma, fue la semana pasada cuando subo al puerto de la Fuenfria en bici desde mi casa en Cercedilla, y a los 3 minutos de empezar me pongo a 175 pulsaciones. Para los que desconozcais mi estado de forma de hace un año, el mismo recorrido, a toda hostia, (ya que si no lo hacía así no subía pulsaciones ni de coña) lo hacía a una media de 150 pulsaciones.
Conclusión... dos enanos y un melón... pues eso, que o me pongo las pilas ya, o me puedo ir olvidando del UTA y demás pruebas del calendario que me gustaría afrontar este verano.

Para empezar a motivarme el próximo 8 de Febrero asistiré a mi primera prueba de fondo, la V marcha popular Navafria -El nevero, no es una competición como tal pero hay que completar un recorrido de 22 Km´s en clásico, así que manos a la obra.

Por cierto, felicitar y apoyar a Mayayo y Wild Runner por su ya inminete participación en el UTMB 2009, contad con toda mi colaboración y a por ello.

Os dejo abajo una foto del UTA del año pasado, una experiencia sin duda inolvidable, y eso que no participé.

martes, 2 de diciembre de 2008

Mentalidad positiva

De todos es sabido, me refiero a la gente que me conoce bien, que no creo en nada que no tenga una base científica o bien que por estadística se demuestre que funciona, vamos que no creo en esas fantochadas del destino, del mal fario etc... Pero en estos dos últimos años me he planteado como se puede condensar tanta mala suerte en tan solo 730 días.
El resumen de acontecimientos de estos días, está plagado de incidentes que me han marcado de por vida.
Hace ya dos años, por Octubre del 2006 y nada más entrar en una empresa nueva, tengo el accidente del ojo en el que pierdo la visión del mismo teniendo que arrastrarme de por vida con una mierda de lentilla que sólo me permite "semiver" durante 4 horas a lo sumo y con mucha suerte. Una vez superado el escollo tras varios meses de calvario, me pongo de nuevo en forma y me planteo una serie de retos deportivos más que exigentes, campeonato de Europa de carreras de montaña (Zegama-Aizkorri), Maratón Alpino Madrileño, Maratón de Sevilla y como colofón la Courmayeur-Champex-Chamonix. En Marzo me diagnostican una osteocondritis en la cabeza femoral y de postre una sugerente necrosis avascular en la misma zona. Como os podreis imaginar no me podía creer que tuviese tanta mala suerte en tan poco tiempo.

Tres meses de muletas aderezados con la muerte de nuestro perro Goofy y quince días después la muerte de nuestra gata Lana, fueron la antesala de otros cinco meses más de baja haciendo rehabilitación y escuchando la falta de unificación de criterios tan tremenda de los traumatólogos de este pais.

Pero lo he superado, ahora estoy aquí con un trocito de mi cabecita del femur un poco tocada pero no hundida, he aprovechado mi baja para impregnarme de conocimientos que me servirán en un futuro no muy lejano, y sobre todo no me he rendido, me he alimentado de sueños y a veces de las aventuras de otros amigos acompañándoles en ellas sin participar.

Esta entrada la dedico a todos aquellos y aquellas que caeis en lesiones serias o que pasais por un mal momento, yo las he pasado putas os lo aseguro, pero la mentalidad de lucha, de querer seguir adelante, de no rendirse por muy jodido que estés, es para mi fundamental y... joder lo digo por experiencia.

Ya estoy curado, y pienso seguir bajando barrancos, corriendo y andando por el monte, escalando paredes, haciendo fondo como un loco fuera pista.

domingo, 26 de octubre de 2008

Carretera Austral, Patagonia norte Chilena. (5 de 5)

Salimos de Cochrane con las pilas cargadas y a sabiendas de que este último tramo es el más espectacular y salvaje.Llegamos al lago Chacabuco que le vemos desde lo alto. Una olla impresionante, similar al crater de un volcán, inundada de agua azul marino y rodeada de selva.
Los paisajes desoladores y sin un ápice de vida humana nos dejan sin habla.
Desde este punto no hay nada mas que selva, lagos, montañas, silencio... indescriptible.

Acampamos tras 55 Km´s al lado del río Ñadis.

Al día siguiente el terreno nos da un descanso y nos deja rodar fluidos durante 48 Km´s, dejamos a un lado el desvío de Caleta Tortel al que decidimos no ir. Nos adentramos en la garganta del río Vagabundo en una subida fatigante pero bien alisada. La garganta es muy angosta y cerrada y nos hace pensar en cómo han podido construir una carretera por este terreno y con este clima.

Al salir de la garganta vemos un glaciar colgante de forma redondeada y color turquesa inverosimil.
Al lado de donde acampamos vemos un cartel con el horario del ferry que cogeremos a la mañana siguiente para cruzar el fiordo Mitchell, último escollo para llegar a nuestro destino.
A la mañana siguiente bajamos a Pto Yungay que es un poblacho con cuatro casas de donde sale la barcaza.
Al lado del muelle hay un quiosco donde una mujer muy agradable nos deleitó con un café delicioso.
En el ferry vamos solos, así que una agradable conversación con la tripulación nos acompaña durante el recorrido.
Al tocar tierra nos ponemos alerta sobre las caidas, ya que una evacuación por una caida grave desde este punto, es muy complicada.
La sensaciones de soledad son dificiles de describir, te ves con tu bici, tu casa a cuestas, con lo necesario para sobrevivir, pero sin la más remota posibilidad de ayuda externa si ocurre algo, para mi es sublime.
La selva está más presente y tupida que en todo el recorrido y parece que respira y te observa mientras te ve pasar.
Subimos un puertecito en el que supuestamente hay huemules y te advierte de ello constantemente. Huemules no vimos, pero si algún Condor.
Al bajar este puertecito nos encontramos con una larga subida que nos lanzará hacia el río Bravo para acampar al lado del mismo.
Y por fin llegó el día, la etapa se torna muy tranquila, todo es perfecto, nos encontramos a un suspiro del campo de hielo sur, esto está acabado y lo expresamos con unas sonrisas de complicidad y compañerismo.
Rodamos con la parsimonia del que ya ha entrado en meta, a lo lejos vemos Villa O´Higgins, nuestro destino final, desde allí ya no hay carretera.
Rodamos a lo largo de la falda de una montaña viendo unos lagos a nuestra izquierda, y tras bajar de esta llegamos en un rodeo a la población tan deseada.
Lo hemos conseguido, dos largos años de sueño y preparatorios se han materializado, nos abrazamos y felicitamos como el que conquista un 8000.
Sin duda ha sido duro, pero como nos dijeron unos Neocelandeses que se conocen el mundo en bici "... sólo hay tres rutas en el mundo que merezcan ser recorridas en bici, y esta es una de ellas." A día de hoy, yo conozco dos de las mencionadas por estos intrépidos aventureros, y de momento no se equivocan. La otra recorre una parte de Islandia, la que yo conozco, y aunque me la recorrí en coche, volveré con la bici.



Permanecimos dos días más en Villa O´Higgins visitando el glaciar O´Higgins (18 km´s de largo y entre 60 y 100 metros de altura en la parte que se ve de cerca), un espectacular brazo del campo de hielo sur que es muy recomendable conocer.
Estos dos días coincidieron con noche vieja y año nuevo que lo celebramos con Fernando y Gioconda de una manera entrañable y familiar. La despedida el día 1 fue muy emotiva y llena de sentimientos. Gracias Fernando, gracias Gioconda nos tratasteis como si fuesemos vuestros hijos desde el primer día.
El regreso fue de lo más complejo, alquilamos una avioneta, rollo Indiana Jones, para cargar tres personas, tres bicis y tres equipajes. El meter todo en la avioneta fue a base de cruzar los dedos, ya que veíamos que no entrabamos dentro de lo pequeño que era el bicho.
Una vez dentro yo hice las veces de copiloto y hasta me dejaron llevar el mando del avión durante 20 minutos. La experiencia, como os podréis imaginar fue maravillosa, las vistas esplendidas y el recorrido, aunque empezó tenso, se tornó poco a poco agradable.
Lo demás es trámite de vuelos para llegar a Barajas (Madrid) sin mayores complicaciones.
Allí mi maravillosa chica nos esperaba más guapa y radiante de lo que la he visto nunca.

De este viaje saqué varias cosas en claro, viajar en bici es algo diferente, llegas allí donde te lleva tu esfuerzo y tu ímpetu, el compañerismo se multiplica y te une para lograr un fin común, y esto une. Los paisajes se respiran de otro modo, te mimetizas con ellos, formas parte de ellos, y ellos lo saben y se muestran radiantes porque les respetas.
Las vivencias entre Maria Jesus, Almudena y el que escribe, considero que fueron muy positivas, y aunque surgieron momentos complicados, se solucionaron sin problemas ni discusiones. Me quedo con algo que dijo Mari Jose en la cena de despedida, " este viaje os unirá u os separará para siempre". Sin duda nos ha unido.
Por último unas palabras para Mari Jose, simplemente me demostrate lo que me quieres y lo que confías en mi y eso no lo olvidaré jamás.